La discrepancia que nuestra formación ha mostrado con los presupuestos locales no es fruto del capricho o de instalarse en una posición contraria sin ninguna razón; sino que tiene unas raíces profundas en las que se encuentran múltiples argumentaciones.

Esquerra Unida en Elda ha votado no a unos presupuestos que no atendían a las necesidades y expectativas de una ciudad necesitada más que nunca de la acción coordinada del conjunto de administraciones públicas. Pero también se ha votado no a un equipo de gobierno que no ha apostado por el empleo, la satisfacción de necesidades sociales, ni las inversiones en barrios periféricos. Unos responsables públicos que, con Rubén Alfaro a la cabeza, no están utilizando el ni el tiempo que les ha brindado las urnas, ni los impuestos que paga la ciudadanía,  para cambiar Elda.

La aprobación de los presupuestos en el Pleno de la semana pasada ha puesto de manifiesto que no existe capacidad de gestión, que el Ayuntamiento puede gastar, pero no tiene capacidad de gestión para materializar necesidades. Nos da la sensación de que no se quiere hacer más, ya sea por incapacidad propia o porque en realidad no hay voluntad para ir más allá. Así, Rubén Alfaro y los concejales que le acompañan se han convertido en los campeones de la austeridad y la tecnocracia en nuestra comarca. No solo han abrazado las tesis más lesivas del Ministro Montoro y de Mariano Rajoy como excusa para no gestionar, sino que han reeditado una especie de Gran Coalición a imagen y semejanza de lo que ocurre en el Congreso de los Diputados.

Sabemos que es difícil gestionar un tiempo en el que la escasez de recursos es la máxima, pero en el caso de Elda dicha situación a nivel local queda más que descartada. Por desgracia, nos tememos, que ser colaboracionista con el austericidio tiene que ver con la lógica electoral. En base a los hechos, Rubén Alfaro y su equipo de gobierno están creando una especie de fondo de reserva de cara al final de la legislatura para engañar a los y las eldenses. Una lástima que se gobierne con la calculadora y contando votos a dos años de unas elecciones que si se deben ganar es por el trabajo bien y no por los subterfugios.